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Las
necesidades de energía de cualquier ser vivo
se calcula como la suma de varios componentes.
A la energía requerida por el organismo en reposo
absoluto y a temperatura constante se le llama
Tasa de Metabolismo Basal (TMB),
que es la mínima energía que necesitamos para
mantenernos vivos. Normalmente se consume la
mayor parte de las calorías de los alimentos
que ingerimos. Se calcula que la tasa de metabolismo
basal para un hombre tipo se sitúa en torno
a los 100 W, que equivale al consumo de unos
21 gr. de glúcidos (o 9,5 de grasas) cada hora.
La tasa metabólica depende de factores como
el peso corporal, la relación entre masa de
tejido magro y graso, la superficie externa
del cuerpo, el tipo de piel o incluso el aclimatamiento
a una determinada temperatura externa. Los niños
tienen tasas metabólicas muy altas (mayor relación
entre superficie y masa corporal), mientras
que los ancianos la tienen más reducida. También
es algo más baja en las mujeres que en los hombres
(mayor cantidad de grasa en la piel). Por otro
lado, si nos sometemos a una dieta pobre en
calorías o a un ayuno prolongado, el organismo
hace descender notablemente la energía consumida
en reposo para hacer durar más tiempo las reservas
energéticas disponibles, pero si estamos sometidos
a estrés, la actividad hormonal hace que el
metabolismo basal aumente.
Concepto
Para
muchos organismos, incluyendo al hombre
la materia y la energía son suministradas
por ciertas sustancias orgánicas como carbohidratos,
proteínas, grasas, que sufren algunas transformaciones
para ayudar a los organismos a cumplir sus
funciones vitales.
A estas transformaciones se les denomina
como metabolismo por lo tanto, metabolismo
se podría definir como el conjunto de cambio
de sustancias y transformaciones de energía
que tiene lugar en los seres vivos.
Fases
del metabolismo
El mantenimiento de la vida requiere de un cambio
continuo de sustancias y una constante transformación
de la energía, para que ocurran estos cambios
se deben cumplir tres fases que son las siguientes:
1.
- Absorción
Es la fase donde penetran en el protoplasma
las sustancias químicas y la energía que procede
del medio ambiente.
La energía puede penetrar en la célula:
bajo forma de energía radiante (calor, luz electricidad,
etc.)
La absorción de la materia consiste en la penetración
de especies químicas a través de la membrana
plasmática. Esto implica que todo lo que absorbe
el protoplasma debe hallarse en solución sean,
sólidas, líquidas o gaseosas.
2.
- Transformación
La fase de transformación abarca todos los actos
por los que el protoplasma transforma las especies
químicas y la energía absorbidas.
Comprende
especialmente:
1 - La secreción.- Consiste en que el protoplasma
produzca compuestos (enzimas o fermentos) que
intervienen en las transformaciones.
2 - La digestión.- Consiste en hacer solubles
las sustancias absorbidas que las pone en condiciones
de entrar en reacción con formación de otras
sustancias químicas.
3 - La asimilación.- Consiste en que el protoplasma
se transforme en algunos de sus componentes
propios.
4 - La desasimilación.- Consiste en que en el
protoplasma se desintegra parte de sus componentes
o de sus reservas, de los que resultan los compuestos
y la energía que interviene en la asimilación.
3.
- Excreción
Consiste en la eliminación de las especies químicas
que no sé incorporaron al protoplasma o no se
dispersa energía (calor, luz).
La absorción, transformación y excreción que
constantemente se produce en los organismos
vivos dan un crecimiento de la materia y de
la energía (anabolismo) o de un decrecimiento
o pérdida de materia y energía (catabolismo).
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